Refugiados. GSZM Moabit. Berlin. Alemania

Octubre 2015

Estos días Europa vive una crisis sin igual, refugiados provenientes de los conflictos de Siria y Afganistán se unen al éxodo de familias de la Europa del Este empujados a salir de sus hogares los unos por la guerra, los otros por la pobreza y el deseo de ofrecer a sus hijos y familias un futuro mejor en Europa.
Pero en la cabeza de todos solo un destino principal al menos de entrada: Alemania.
Ríos de gente cruzando las fronteras desde cualquier país del Este con destino Berlin, a pesar de las ayudas económicas a Turquía para que no los deje pasar, a pesar de los muros levantados en países como Hungría, a pesar de los campamentos habilitados en Grecia, son cantidades de gente las que llegan estos días a Berlin sin absolutamente nada, sin ropa, sin comida, y muchas mujeres y niños pequeños.
Es una verdadera catástrofe humanitaria con la que todos los días comienzan los noticiarios en Alemania.
Uno no puede creer que esto este pasando en la ciudad en la que vive, porque las imágenes que salen en la tele son de verdad terribles, así que con un poco de incredulidad, miedo, vergüenza y aunque este mal decirlo curiosidad, me voy hasta uno de estos centros para refugiados en la ciudad de Berlin. Concretamente al GSZM de Moabit que se encuentra muy cerca de donde vivo.
GSZM significa: Gesundheit und Sozialzentrum Moabit (Centro Social y de Salud del barrio de Moabit).
Aunque este centro consta de varios edificios, es imposible alojar a tanta gente, por lo que el ejercito que custodia la entrada ha habilitado unas grandes tiendas de campaña militares a modo de campamento que ocupa todo el gran solar entre el conjunto de edificios.
Como la multitud es tan grande, solo hay una manera de dirigirlos y controlar los espacios: vallas a modo de rediles. Las hay para todo, en los espacias al sol, en las entradas para revisión medica, para obtener ropa, para acceder a los comedores, etc.
Las imágenes hablan por si solas, yo supongo que si fueran 20 no seria un problema para Alemania, pero llegan cientos y cientos cada día.
Todo parecía un desastre, las tiendas de campaña rotas, la gente durmiendo por el suelo, los ayudantes de Cruz Roja totalmente sobrepasados por la avalancha, vi la terrible imagen de uno de ellos tirándoles ropa usada al suelo para que la recogieran como animales, fue algo tremendo e impactante. Lo único que me pareció que funcionaba eran los comedores que aunque no vi ningún tipo de comida caliente todos tenían acceso a botellas de agua y bocadillos fríos.
No entro ni salgo en la gestión de este conflicto, que seguro que es difícil y complicado para todos, ya sean las autoridades y gobernantes alemanes o ya seas refugiado...son imágenes que no se deberías ver en ninguna parte del mundo y que seguro que se podrían evitar con la ayuda y solidaridad de todos los países europeos...