Las carreteras en Transnistria están en buen estado (foto 1), por lo que
llegar a su capital Tiraspol no supone ningún problema (foto 2). Una vez en la
ciudad hay bulevares anchos (foto 3) y grandes avenidas con poco tráfico (foto
4), además sin problemas de aparcamiento en el centro.
Recorriendo Tiraspol a pié te encontrarás escudos soviéticos y estatuas del
Lenin (foto 5) o de los "héroes locales" delante de cada edificio oficial o en
cada parque (foto 6), que hay varios y bien cuidados.
Tienen su iglesia ortodoxa perfectamente cuidada tanto exteriormente (foto 7),
como interiormente (fotos 8 y 9). Zonas para pasear, monumentos religiosos (foto
10), y hasta una playa artificial en el río en el centro de la ciudad (foto 11).
Un impecable estadio de futbol (foto 12), y así todo lo que debería tener una
capital de un país.
Se respiraba normalidad, todo parecía funcionar, y todo estaba limpio. No tuve
ningún problema, nadie me controló, registró, ni siquiera me miraron y
persiguieron como a un turista normal al que hay que sacarle los dólares.
Pero hay que recordar que este país está en situación de bloqueo, sus vecinos de
un lado son los moldavos y son los enemigos, y al otro lado ya no está "mamá
Rusia", sino Ucrania con quien mantienen relaciones tensas. Esto lógicamente lo
paga la población, y se adivina en la cantidad de mercadillos callejeros donde
salen a vender todo lo que poseen poniéndolo sobre una manta: ropa (foto 13),
pequeñas chuches o frutos secos (foto 14), o un revoltijo de tornillos, billetes
viejos y en medio una pistola (foto 15). Está también el mercado de frutas (foto
16) perfectamente surtido, con sus puestecitos para comer fritos o dulces (foto
17).
Resumiendo, absolutamente ningún problema para cruzar Transnistria, los
problemas que seguramente tendrán, no se reflejan en la calle, incluso los niños
que son el futuro de cualquier país van alegremente uniformados al colegio, y no
les importa brindarte una sonrisa cuando los fotografías (foto 18)...