El Kunsthistorisches Museum es uno de los museos más importantes del mundo. Fue construido por el emperador Francisco
José para albergar las
colecciones imperiales y contiene objetos que abarcan cinco milenios: desde la época del antiguo Egipto o la antigua Grecia, hasta el final del
siglo XVIII. Estos objetos dan testimonio de la pasión del emperador y de los archiduques de la casa de Habsburgo. Cabe destacar las obras de arte
del Renacimiento y del Barroco. Resulta también un gran deleite artístico la magnífica arquitectura del museo y las pinturas en la imponente
escalinata.
Hay diferentes colecciones expuestas en el Kunsthistorisches Museum:
se encuentra la Pinacoteca, la Kunstkammer, la Colección de Antigüedades, la Colección Egipcio-Oriental o el Gabinete Numismático,
además de
numerosas exposiciones temporales.
Como en todos los grandes museos es difícil de asimilar tal cantidad de arte en una visita en unas pocas hora por lo que cada uno debe realizar
la visita a su aire, y dejarlo el resto para otro día cuando te notas saturado. En verdad es un museo
fantástico pero demasiado grande y abarca
demasiadas temáticas para una sola visita.
El museo abre todos los días y la entrada es mas barata si se compra por anticipado en su
Web de Internet.
Aquí encontrareis numerosas obras de arte de los llamados "viejos maestros" de los siglos XIV al XVIII.
Entre ellas se encuentran la "Madonna de verde" de Rafael, "El arte de pintar" de Vermeer, las pinturas de la Infanta de Velázquez, obras maestras
de Rubens, Rembrandt, Durero, Tiziano o Tintoretto. El punto culminante es la mayor colección mundial
de pinturas de Pieter Bruegel el Viejo (aproximadamente un tercio de ellas) incluida su famosa "Torre de Babel"...