De regreso a casa hacemos una parada en uno de los muchos lugares interesante
húngaros que aun no conozco.
El lugar es Sárvár, una de las mayores y cada vez más populares ciudades de Transdanubia occidental. Parece que es conocida
por su balneario de aguas termales, pero nosotros iremos a visitar su castillo.
Sárvár a orillas del río Rába tiene un pasado impresionante que se remonta a más de mil años, y su castillo es uno de los
pocos castillos medievales húngaros que han sobrevivido intactos a las tormentas de la historia.
El nombre de la fortaleza es Nádasdy y la razón es que Segismundo de Luxemburgo donó el castillo a la familia Kanizsai en
1390 y, luego, el castillo pasó a manos de la familia Nádasdy con el matrimonio
de Dorottya Kanizsai y Tamás Nádasdy en 1534. Como patrimonio de esta familia, el edificio vivió su apogeo y la transición del Renacimiento al
Barroco. El famoso señor del castillo era el vencedor de los turcos, Ferenc Nádasdy.
El castillo Nádasdy, en Sárvár, merece una visita por sus arcadas renacentistas, su impresionante salón con frescos en el techo y sus salas
barrocas, así como por sus exposiciones. El Museo Nádasdy ha organizado entre sus muros una exposición de renombre internacional de artes aplicadas,
mapas e historia de los húsares (la única exposición de húsares de Hungría), así como una exposición de imprenta y vidrio. Su obra de arte más
preciada es el singular reloj Nádasdy, que forma parte del legado de la gran historia de la familia.
El castillo está rodeado por el Parque del Castillo, donde podrá dar un agradable paseo, pero si quiere acercarse aún más a la naturaleza, no
tiene que ir muy lejos, ya que justo al lado del castillo se encuentra el Arboreto de Sárvár con una de las colecciones de plantas más antiguas
de Hungría...