Botafumeiro. Catedral de Santiago. Santiago de Compostela. Galicia. España

Septiembre 2023

Durante nuestra visita a los tejados de la Catedral de Santiago nos enteramos que hoy funcionara el Botafumeiro, y como esto solo sucede unas 12 veces al año, pues estamos contentos y nos quedaremos a misa de las 7 de la tarde.
El botafumeiro (literalmente 'echador de humo', en gallego) es uno de los símbolos más conocidos y populares de la catedral de Santiago. Es un enorme incensario bañado en plata que pesa 62 kilogramos vacío y mide 1,50 metros de altura. La cuerda que lo sostiene, atada al crucero de la catedral, es, en la actualidad, de un material sintético, tiene una longitud de 65 m, 5 centímetros de diámetro y pesa 90 kg. Anteriormente las cuerdas estaban hechas de cáñamo o esparto.
El botafumeiro se llena con unos 400 gr de carbón e incienso, después se ata con fuertes nudos a una larga cuerda que va hasta el techo del edificio, y se desplaza mediante un mecanismo de poleas por la nave transversal (transepto) de la catedral; para conseguirlo, un grupo de ocho hombres, que reciben el nombre de tiraboleiros, lo empujan primero para ponerlo en movimiento, y después tiran cada uno de un cabo de la cuerda para ir consiguiendo velocidad.
El movimiento del botafumeiro puede alcanzar una velocidad de 68 km/h durante su desplazamiento por el crucero de la catedral, desde la puerta de la Azabachería a la puerta de las Platerías, describiendo un arco de 65 m y una altura máxima de 21 m (un ángulo de 82°). Para llegar a esta altura máxima se necesitan 17 recorridos completos. Debido a la velocidad y el peso puede adquirir una enorme energía. A causa de ello, en épocas pasadas hubo desprendimientos de la cuerda. En 1499 se desprendió el botafumeiro y salió por la Puerta de Platerías, en presencia de Catalina de Aragón, que estaba de visita en Santiago. Similares situaciones ocurrieron en 1622 y 1937. En ninguna ocasión hubo víctimas por el desprendimiento.
Según la tradición, el uso del incensario en la catedral de Santiago comenzó en el siglo XI, con la idea de perfumar el templo y eliminar el mal olor que dejaban los peregrinos, cansados, sudorosos y desaseados y muchos de ellos enfermos, y además que antiguamente se permitía a los peregrinos dormir en el interior, lo que provocaba un olor muy desagradable. De ahí la necesidad de tener un incensario tan grande.
En la actualidad puede verse únicamente en doce fechas al año, entre las que se incluye, evidentemente, el día de Santiago. Cuando es Año Santo Compostelano, puede verse todos los domingos en la misa de mediodía. También verse en funcionamiento en cualquier misa, ya sea ordinaria o solicitada a petición de fieles o de peregrinos, previo pago de 500 euros...