
Dejamos el estado de Quintana Roo y sus estupendas playas caribeñas, para internarnos
en el de Yucatán, y visitar su joya más preciada, la zona arqueológica de Chichen Itzá.
Para ello deberemos sufrir un nuevo atraco, esta vez más sutil y por parte de las
autoridades, y es que resulta que en México, las zonas arqueológicas se han dividido en
tres categorías según su importancia, y según esta también es el precio de la
entrada, o sea 10,15 y 25 pesos, Chichen Itzá por supuesto es de máxima categoría, o sea 25
pesos, y efectivamente eso es lo que te cobran de entrada, el atraco viene cuando hacen
pasar al visitante por una segunda ventanilla y le obligan a pagar "el
complemento", este es una pulserita cuya única intención es sacar el dinero a los turistas, ya que nadie nos supo decir su utilidad, ni siquiera a donde iba el dinero
extra (casi tres veces el precio de la entrada), lo único que sabían es que si no se paga
el complemento, pues no se entra...tenéis que imaginar que una familia mexicana
normal, tiene cuatro o cinco hijos, nunca verán Chichen Itzá.
Ya con nuestro complemento en la muñeca, pasamos a contemplar esta zona arqueológica de
excepcional tamaño y belleza.
Podemos empezar por el sur donde se halla El Caracol (foto 1), es un elevado edificio circular, utilizado para sus observaciones astronómicas, en las que estaban muy
adelantados.
En la plaza central se halla el Templo Kukulcan (foto 3) (la serpiente emplumada Maya), dos
veces al año, en los equinoccios de primavera y otoño, aparece una sombra sinuosa que
desciende por la escalera norte, hasta unirse con los relieves de cabezas de serpiente de
la base, formando una serpiente completa del tamaño de la pirámide, vamos una
pasada.,allí mismo hay una estrecha escalera que conduce a una húmeda tumba en el
interior de la pirámide, que contiene un "chacmool" (estatua reclinada utilizada
para recibir las ofrendas sacrificiales) (foto 2), y el extraordinario trono del Jaguar Rojo, adornado con jade y conchas.
Otra de las curiosidades de Chichen Itzá, es su Cenote Sagrado, de 60m de diámetro por 35
de profundidad, a donde según la leyenda se arrojaba a las vírgenes en sacrificio (no hay
foto, porque no cabe en una foto), atraído por esta leyenda, pero más por el oro que
ofrendaban junto a las vírgenes, un profesor de Harvard compró a principios de siglo la
Hacienda que incluía Chichen Itzá por 75 dólares, y dragó el cenote, encontrando
todo tipo de utensilios, así como ricos trabajos de joyería en oro y jade. Estos objetos
aún hoy se pueden ver en el Museo Peabody de Harvard, a pesar de que México los reclama.