Fira es la ciudad principal de Santorini siempre llena de gente porque
aquí es donde llegan los grandes barcos de cruceros que la
llenan para disfrutar de sus vistas, y ver el atardecer con su puesta de sol.
Es otra ciudad de postal con sus iglesias con cúpulas blancas, puertas pintadas de azul, gatos durmiendo y terrazas
cubiertas de buganvillas, todo ello con el azul profundo del mar Egeo como telón de fondo.
Encaramado en un acantilado de 220 metros de altura, las vistas de Fira son espectaculares y hay un
montón de terrazas
para disfrutarla tranquilamente tomando algo.
Lo mejor para hacer aquí es ir arriba y abajo y perderse por sus pequeñas callejuelas, buscando capillas ocultas, puertas
arqueadas, miradores escondidos, flores de colores o gatos tomando el sol, pero no esperes tranquilidad, hay que alejarse
mucho para que cualquier vista no este concurrida.
La iglesia más grande de la ciudad es la Catedral Ortodoxa del siglo XIX, que fue reconstruida
después de que fuera dañada por un terremoto en 1956 y contiene hermosos frescos en el interior y mosaicos en el exterior.
La plaza Plateia Theotokopoulou, frente a la catedral, es donde los lugareños se reúnen, charlan y disfrutan de la puesta del sol. A nosotros
las fechas nos coincidieron cuando celebran su evento mas especial recordando la
explosión del volcán que dio forma a la actual caldera de la
isla, y lo hacen con fuegos artificiales que recuerdan a la explosión del volcán...