Después de pernoctar en el Rifugio Vittorio Emanuelle II, la mayoría de quienes estamos
allí, madrugamos mucho y nos
levantamos a las 3 y media de la mañana ya que a las 4 los que pretenden subir el Gran Paradiso pueden ya ir a desayunar.
Nosotros nos levantamos pero estaba lloviendo y hacia mucho viento y
frío, por lo que seguro que en altura incluso estaría
nevando. así que abortamos el intenso de subida. Vinimos
aquí a disfrutar, no a sufrir o tener problemas.
Así que nos volvemos "al saco", y luego a desayunar tranquilamente a las 9
AM.
Alrededor del refugio el tiempo se ha calmado, pero arriba, sigue totalmente cubierto y por tanto y para no perder el
día,
simplemente salimos a caminar en dirección al glaciar para tomar algunas fotos.
Cogemos el camino indicado con un cartel entre el edificio principal y la capilla a la salida del refugio. Giramos a la
izquierda y nos introducimos
en el mar de bloques de piedra. El camino está señalizado con hitos, aunque hay hitos por todos lados, aunque parece que al
final todos convergen en el mismo lugar, en cualquier caso te vuelve un poco loco seguirlos. Debemos seguir todo
de frente sin ganar apenas altura, y al cabo de un rato ya vemos el glaciar al que se
tendría que llegar para hacer la cima.
Nosotros nos conformamos con tomarle algunas fotos y regresar tranquilamente al Rifugio Vittorio Emanuelle II, que recibe
su nombre del rey Víctor Manuel II de Italia, quien creó
la reserva real de Gran Paradiso en 1856, germen de lo que sería el actual parque nacional.
Si hubiéramos llegado a la cima hubiéramos llegado hasta los 4061 metros de altura que tiene la
montaña del Gran Paradiso...