
Una vez pasado el Ecuador, se entra en el Territorio Indígena Waimiri Atroari
(foto 1). Este es un punto importante en la ruta, porque tiene unas
restricciones importantes que se tienen que tener en cuenta. Las más importantes
de todas son que se ha de pasar de día, por la noche está prohibido circular, y
que durante los 125km de carretera en este territorio, no nos podemos detener,
ni en caso de accidente o avería. El motivo es que se trata de una tribu
ancestralmente antropófaga, y que el estado brasileño, se ha comprometido a
garantizar el derecho a su cultura y a su tierra.
Este tramo de la ruta, la selva es especialmente densa (foto 2), y la carretera
engañosamente buena, lo de engañosa es porque parece en buen estado y en cuanto
tomas velocidad hay unos agujeros del tamaño de trampas para cazar elefantes, y
claro caes en ellas. Y pasó, en una de ellas el golpe fue tan violento que salto
volando la antena de radio que llevo imantada al capó, por lo que tuve que parar
y bajarme del coche a buscarla, con bastante miedo, y mirando para todos lados
no viniera una flecha envenenada (esto pasa por ver demasiadas películas).
La ruta no tiene perdida y es prácticamente imposible salirse de ella, y aunque
se ven algunos claros en la selva, estos siempre son pantanales y seguro que con
toda clase de bichos (fotos 3 y 4). Así que me imagino que la única manera de
movilizarse es como lo han realizado siempre, en canoas siguiendo los cauces de
los ríos, auténticas autopistas en esta selva (foto 5).
Como información, os puedo decir que son apenas 1000 indígenas los que
pueblan estas extensas selvas localizadas al norte del Estado Amazonas y al sur
del Estado Roraima. Su grupo lingüístico es el Karib, y viven de la caza, la
pesca, y la recolección de frutos silvestres, aunque también cultivan banano y
mandioca...