
No hemos venido a Garmisch a esquiar, pero tampoco a estarnos
encerrados, así que a pesar de hacer mucho frío y haber mucha nieve, intentamos hacer una
pequeña excursión, un sendero de los más transitados en verano es el
"Partnachklamm", un camino tallado en la roca que atraviesa tramos
extraordinariamente angostos que ha esculpido el cauce de un río, y por el que de sus
paredes caen cascadas de agua, agua que en invierno se congela formando grandes y largas
estalactitas y cortinas de hielo.
El camino comienza ancho, plano y tranquilo pasando junto a una granjas donde se puede
acariciar caballos (foto 1), cuando se llega al río, este se estrecha, y la nieve no permite
rodar el carro de Ana Sofía (foto 2).
Pero cuando se entra en la garganta todo cambia, desgraciadamente a peor, por el sendero y
los túneles tallados en la roca apenas cabe una persona, así que hay que cargar en brazos
a Ana Sofía (foto 3), pero los brazos los necesitamos para avanzar y apoyarnos, ya que el
camino es de puro hielo y en subida. Como siempre que las cosas se ponen mal, Ana
Sofía opta por dormirse tranquilamente, y como siempre se pierde lo mejor, una sucesión
interminable de grandiosas estalactitas cuelgan de todos lados ofreciendo un espectáculo
grandioso a pesar de lo estrecho del lugar (fotos 4 y 5)...