
Salimos de la comunidad indígena de Emiliano Zapata muy temprano en la mañana en
dirección a la Laguna Miramar, hay que madrugar ya que en cuanto el sol se levanta, caminar
por la selva se vuelve de verdad incómodo por el calor que llega a hacer (foto 1).
Llegamos sin contratiempos, pero ya sudando, así que después de una pequeña inspección
de la laguna (o sea mirar que no haya ningún bicho que sea más grande que
nosotros), enseguida nos damos un agradable chapuzón.
El lugar es idílico, de verdad que viendo lugares como este podemos afirmar que aún
existen paraísos por el mundo que el hombre no ha modificado, y este es uno de
ellos, un estupendo lago de aguas templadas, en un ambiente virgen, solo perturbado por los
aullidos de los valga la redundancia "monos aulladores".
Pero no penséis que con el bañito se acaba la aventura, no, aun nos esperaban dos horas de
remo en canoa, hasta una isla en el centro de la laguna, una pequeña isla, totalmente comida
por la selva, en donde se hayan los restos de una pequeña zona arqueológica, de la que
solo quedan algunas piedras labradas con figuras, y restos de muros.(foto 3)
Aquí tuvimos un pequeño incidente, ya que Heike, le dio un rodillazo a un panal de avispas
salvajes (y asesinas), y estas se pensaron que había sido yo que venía detrás , y me
atacaron a mí, el asunto me ocasionó tres dolorosas picaduras, que afortunadamente se
calmaron, gracias a las toallitas de colonia que Ramón llevaba en su botiquín.
Ya no nos quedaba más que regresar, no sin antes dar la vuelta a la isla, y ver más zonas
preciosas donde bañarnos, que por este día eran solo para nosotros.
Para que tengáis una idea de lo aislado del lugar, en conversación con nuestro guía, este
nos pregunto al decirle que era español, ?que si España estaba muy lejos¿, yo sin dar
mucha importancia a la pregunta le contesté que si, que estaba al otro lado del Mar
Atlántico, y él también sin darle ninguna importancia, siguió preguntando, ?Y el mar
Atlántico es como esta laguna de grande...¿??...
O sea en estas comunidades, sus alrededores son su mundo, y este ya es suficientemente
grande, de hecho nosotros al día siguiente pretendíamos, salir de aquí por un camino
diferente al que vinimos, y que nos llevara cruzando la selva directamente al sur hasta el
Parque Natural de las Lagunas de Montebello, pero nadie sabía del lugar, ni de si
podríamos ir desde aquí.
Nos fuimos a dormir pronto, ya que nos esperaba otra dura e incierta jornada, como cuando
estábamos durmiendo a media noche, nos despertó y sobresaltó un gran estruendo, este no
era ni más ni menos que se había puesto a llover de manera torrencial, eso no era nada
bueno para nosotros, que teníamos muchísimos kilómetros de selva por recorrer.
Por supuesto nerviosos ya no pudimos conciliar el sueño, ?que habrá pasado con los
caminos y los ríos después de la tormenta¿...
Pues afortunadamente nada, la pista no se embarró mucho, y el agua no se llevó ningún
puente, así que llegamos al P.N.de Montebello sin contratiempos.
Este Parque Natural, se encuentra en la frontera con Guatemala, y lo conforman cientos de
pequeños lagos (foto 4), muy coloridos y tranquilos, uno puede pasarse varios días por
aquí, simplemente contemplándolos, excursionar, cruzarlos en barcas de troncos de los
lugareños (foto 5), explorar cuevas, bañarse...etc.