Logroño es la capital de la Comunidad Autónoma de La Rioja, a orillas del
río Ebro.
Entre las virtudes más conocidas de la ciudad, cabe destacar la cultura del vino, la gastronomía, el Camino de Santiago, el Casco Antiguo o el carácter de Primera Ciudad Comercial
de España. Las fiestas locales, entre las que destacan las de San Mateo, en el mes de septiembre, como otro de los escaparates más importantes de una ciudad que ha aprendido a
combinar la tradición y el arraigo de sus costumbres, con la modernidad y el dinamismo de los nuevos tiempos.
Logroño es una ciudad pequeña, por lo que se puede recorrer tranquilamente a pie y pasear por sus callejuelas, muchas de ellas peatonales. El Paseo de El Espolón, la concatedral de
Santa María de La Redonda, el convento de la Merced, actual sede del Parlamento regional, la característica calle Portales donde la gente va de tapeo y vinos, la iglesia de
Santiago El Real, o la de Santa María de Palacio, son algunos ejemplos de interés que no se pueden dejar de visitar.
Bañada por el río Ebro, Logroño ha sido históricamente un lugar de paso y cruce de caminos, tales como el Camino de Santiago, y de fronteras, disputada entre los antiguos reinos
de la península ibérica durante la Edad Media.
Por supuesto que nosotros nos fuimos de vinos y tapeo después de ver la catedral y disfrutamos del ambiente animado de Logroño al atardecer, y que puede durar
hasta el amanecer...