De regreso de Santiago, parada técnica en Madrid y como buen turista vamos a patear un poco la ciudad, volviendo a
disfrutar de algunas cosas que ya conocemos y buscando otras nuevas por conocer.
Un paseo por el centro y su Plaza del Sol es inevitable: el cartel del
Tío Pepe, el kilómetro cero, el Oso y el Madroño
y todo eso siempre gusta volver a ver. También el Parque del retiro, un vermut por chueca, o visitar la
estación de tren
de Atocha convertida en invernadero tropical. No hay que olvidarse de los museos y volver a ver el "Gernika" de Picasso
nunca cansa.
Pero también hay curiosidades nuevas por descubrir, como la discoteca mas pequeña de la ciudad situada en el Instituto
Goethe y en la que como mucho nos podremos meter tres o cuatro e
intentar movernos.
La otra curiosidad que visito es la terraza-mirador del Hotel Riu en la Plaza de España, bien visible desde abajo, y se
trata de una plataforma de cristal sobre el vacío en la planta 27 en el
llamado 360º Sky Bar. Se inauguró en agosto de 2019 y desde entonces se convirtió en el mejor mirador de Madrid,
ya que se encuentra a unos 100 metros de altura sobre el suelo con vistas 360º de la ciudad y desde donde se ven los
puntos más emblemáticos de la Capital de España...