Repetimos visita nocturna a un templo, y es que nos gustó la experiencia
de Luxor, esta vez es el de Kom Ombo (foto 1), un templo dual dedicado a dos dioses: Sobek el
dios cocodrilo (foto 2), y Horus, el dios con cabeza de gavilán que ya vimos en Edfú.
Lógicamente estos dos dioses son los más representados en grabados, relieves y
pinturas (muchas de ellas conservan los colores originales), además incluso podremos
"ver" unos cocodrilos momificados de la época, lo de "ver" lo pongo
entre comillas, ya que a las urnas en las que se encuentran no se les ha quitado el polvo
desde los tiempos de Ramses II, y como además están en una habitación oscura, pues se ven
realmente mal...(foto 3)
Los relieves más buscados del templo, por lo fácil de su interpretación jeroglífica
para los no entendidos, son los que hacen relación al material quirúrgico utilizado en la
época, en la (foto 4) se aprecian claramente: tijeras, escarpelos, pinzas, tenazas, y a su
alrededor hay otros muchos con escenas médicas como partos, etc...
Como ya es norma, todas las paredes, muros y columnas están repletos de escenas e
historias, unas más comprensibles que otras, pero ambas fascinantes, y además realzadas con
el ambiente nocturno...(foto 5)