Sendero DDK (Dél-dunántúli Kéktúra). Etapa 14. Oriszentpéter-Velemér. 26km. Hungria

Noviembre 2025

Otra etapa mas de nuestro recorrido por el DDK húngaro, esta vez de Oriszentpéter a Velemér y continuamos disfrutando de las vistas de los bosque en modo otoñal con sus colores amarillentos unas veces y hasta rojos en otras ocasiones, un autentico disfrute para la vista.
Este tramo serpentea principalmente entre los pueblos de Orség y Zala, que están separados entre sí por bajas colinas. Al llegar a Zala, todo es una zona boscosa y poco poblada hasta Velemér.
A parte de los bosques en estado otoñal hay dos atractivos importantes que visitar en esta ruta y que no hay que perderse: Por una parte los Campanarios de madera de Orség en Gödörháza, Felso y Alsószenterzsébet y la otra la Iglesia de la época de los reyes de la dinastía Árpád en Velemér.
Los campanarios de madera tienen su origen en que los pueblos no tenían dinero para construir iglesias, entonces los habitantes de estos asentamientos erigían campanarios faldados esto es: donde el soporte de la campana se reforzaba con estructura en forma de tienda, y luego el tejado resultante se cubría con diversos materiales: por ejemplo, paja, tejas de madera, hojalata o tejas. Esta campana suele sonar con motivo de una muerte y un funeral. Cuando un hombre muere, suena la campana con tres interrupciones, y cuando muere una mujer, con dos interrupciones.
Respecto a la iglesia de Velemér junto a la frontera con Eslovenia decir que tiene 7 siglos de antigüedad y esta decorada con unos frescos que a pesar de sufrir muchos deterioros por el tiempo el abandono y los incendios todavía se puede milagrosamente disfrutar de ellos, claro eso si tenéis la suerte de encontrar la iglesia abierta. Ahora en tiempo invernal no fue el caso pero aun así la iglesia es fantástica de contemplar simplemente desde el exterior hermosamente posicionada entre árboles... La iglesia fue erigida y nombrada en honor al Espíritu Santo, sus frescos fueron realizados por Juan Aquila de Radkersburg alrededor de 1377-78. Estos cubrían toda la superficie de los muros, pero la iglesia fue tomada por los calvinistas a mediados del siglo XVII, quienes rechazaron las representaciones, por lo que las paredes fueron encaladas. La iglesia comenzó a deteriorarse en 1808 y su tejado se derrumbó. El agua de lluvia lavó la capa de cal y los frescos también resultaron dañados. En el siglo XIX recibió un nuevo tejado, pero se incendió en 1871, y el agua que se apagó para el incendio dañó aún más las pinturas. El edificio permaneció sin techo durante mucho tiempo, en su nave crecían árboles y el suelo estaba cubierto de excrementos de animales. Fue en este estado donde Imre Gózon, un maestro de Szentgyörgyvölgy, lo encontró y informó a Flóris Rómer, una personalidad reconocida en la protección de monumentos. En 1863 hizo una descripción completa de la misma. En las décadas siguientes, sufrió varias renovaciones y conservaciones: en 1941, Ágoston Pável (director del museo de Szombathely) hizo un nuevo tejado para la iglesia y realizó las restauraciones más necesarias. Sin embargo, los frescos no se restauraron completamente hasta 1968.
Actualmente, la mayoría de los murales son claramente visibles. Y en el solsticio de invierno, los primeros rayos del sol que entran por la ventana redonda del sureste del santuario iluminan al niño Jesús sentado en el regazo de la Madonna. En el solsticio de verano, la luz que entra por la ventana ilumina las figuras bajo la túnica de la Madonna, y al avanzar, se detiene en el umbral. En el equinoccio, la iluminación simultánea de las figuras en la pared norte provoca un espectacular fenómeno óptico. En el solsticio de invierno, cuando el sol está bajo, sus rayos resaltan la parte superior de la pared norte durante todo el recorrido...