La milenaria abadía benedictina de Pannonhalma fue el primer monasterio cristiano húngaro y ha influido
en la difusión del cristianismo en Europa Central.
Construido en la Colina Sagrada de Panonia, el monasterio fue fundado en el año 996, cuando Hungría era principalmente una cultura pagana. Es un
ejemplo de un monasterio cristiano primitivo que todavía está en uso por los monjes benedictinos. El complejo también alberga edificios educativos,
un bosque y jardines botánicos y de hierbas.
Pero aquí destaca principalmente la biblioteca clasicista del siglo XIX, que es una autentica pasada y solo para verla ya vale la visita.
Sus estanterías de madera de cerezo albergan una de las mayores colecciones de libros teológicos, con más
de 400.000 tomos. Las dos salas ovaladas interconectadas, con sus columnas de madera dorada y jaspeada, forman uno de los interiores más armoniosos
de Hungría. En la biblioteca se conservan preciosos tesoros de la historia y la literatura húngara, junto con los primeros registros escritos del
país. Las reliquias nacionales, como la Carta de Pannonhalma (1001) y la Escritura de Fundación de Tihany (1055) se conservan aquí, junto con 60
cartas de la época arpadiana. Otras obras de valor excepcional son el Códice Forgach (1511), la Biblia Sacra del siglo XIII, la Crónica de Thuroczy
(1488) y el Missale de Pecsi (1499).
En coche desde Budapest el viaje es de una hora y media por autopista, desde Viena algo mas cerca.
La abadía tiene más de mil años de antigüedad, de hecho, fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad en el 1.000 aniversario de su fundación,
la mayoría de sus edificios fueron ampliamente renovados entre el siglo XVIII y principios del XX y no proyectan una sensación de antigüedad al
menos desde fuera.
Además de la biblioteca se puede visitar la basílica con la cripta y los claustros,
además de un pequeño museo religioso con objetos y arte
religioso claro...