La gran presa de Assuan se inauguró en nombre del progreso, con la
intención de aumentar un 35% las tierras de regadío en 1964, pero no todo el mundo está
seguro de que se haya cumplido el objetivo, ya que de momento lo que han conseguido es
retener los sedimentos que inundaban y fertilizaban periódicamente el valle del
Nilo, obligando a introducir fertilizantes, que cuestan dinero en forma de divisas, y alteran
el frágil ecosistema del río. También hubo multitud de desplazados, ya que las aguas
anegaron la mitad del territorio Nubio, junto con muchos de sus importantes templos como
los de Philae o Abu Simbel al formarse el gigantesco lago Nasser, que para que os hagáis
una idea de sus dimensiones, y omitiendo cifras que por tener tantos dígitos no aclaran
nada y confunden, baste decir que si la presa reventara, la ciudad de El Cairo quedaría
bajo las aguas, a pesar de encontrarse a 900 kilómetros de desierto de distancia...
La descomunal obra bien merece una visita. Ya antes de llegar parece que nos encontramos en
el mar (foto 1). A la entrada, un también grandioso monumento de cemento (llamado de la
amistad egipcio-rusa), recuerda que fueron estos quien la construyeron (foto 2).
Para los más técnicos, existen una serie de paneles y croquis explicativos sobre la
construcción, tanto de la presa, como de la central eléctrica que alimenta (foto 3).
Y a uno y otro lado del dique, el Nilo, primero en forma de lago infinito (foto 4), y luego de
nuevo como río ya con un caudal impresionante al mismo pie de la presa (foto 5)...