En el día de San José (19 de Marzo), celebro mi santo, cumpleaños y día
del padre, así que como ya no voy a tener muchos regalos el resto del año, me he deseado
para esta triple celebración un fin de semana en un balneario de lujo. Este es el Hotel
Dvoretsa de 5 estrellas en la localidad búlgara de Velingrad en plenas montañas de los
Ródopes.
El hotel-balneario (foto 1), se encuentra justo en medio de la ciudad en su parque central, se encuentra abierto todo el año, ya que posee varias piscinas tanto interiores
como exteriores a diferentes temperaturas 20, 30 y 40°C (foto 2). También baños de burbujas (foto3), todos los tipos de masajes imaginables e inimaginables, saunas, baños
turcos, áreas para los niños (foto 4), un exquisito restaurante y muchos etcéteras....
Las posibilidades de hacer excursiones por las montañas cercanas también son
infinitas, pero si pensáis hacer algo de turismo, lo mejor es que no vengáis a este
hotel, ya que no saldréis de él, y es que un finde es poco tiempo para aprovechar todos
los servicios que ofrece. Tan solo dimos un pequeño paseo hasta un idílico lago lleno de
patos que también está dentro de Velingrad, por lo que no salimos del pueblo.
Desgraciadamente, en este corto paseo también pudimos apreciar la otra cara de Bulgaria, y
es que en este país (como en muchos otros), junto al lujo (pero muy lejos de el), conviven
personas que no tienen absolutamente nada, ni lo más básico como un techo o agua
corriente, y hasta tareas tan básicas o diarias como lavar la ropa las hacen en la
calle, en el suelo y en una pequeña y poco higiénica fuente pública, colgando la ropa
para secarla en una oxidada valla metálica junto a la vía del tren (foto 6)...