Faro del Albir. Altea. Alicante. España

Junio 2026

Una ruta sencilla y familiar en las proximidades de Altea si visitáis esta población, es llegar hasta el Faro del Albir. La ruta al Faro del Albir, constituye un increíble mirador hacia la bahía de Altea, y es apto para visitar con niños, ya que todo el camino es asfaltado por una ruta cerrada al trafico que parte de la población de l’Alfàs del Pi.
Concretamente, el faro se encuentra en la punta del Albir, y junto a la playa del Albir, a muy poca distancia de Altea. Existe un parking asfaltado al inicio de la ruta, hasta donde podemos llegar en coche para aparcar y comenzar este fácil paseo por la Serra Gelada.
La ruta es muy fácil, de unos 5 km (ida y vuelta) y unas 2 horas de duración. Este parque natural fue declarado como tal en el año 2005, cuenta con 5500 hectáreas protegidas (4900 corresponden al medio marino) y es uno de los más visitados de la Costa Blanca y de la provincia de Alicante.
La historia del Faro del Albir se remonta al año 1863, cuando fue construido en la punta del Albir a 112 metros de altitud sobre el nivel del mar. Desde entonces, y hasta la década de 1960, estuvo habitado por dos fareros, cuando una estrecha y peligrosa senda llegaba al faro, por la escarpada ladera de la sierra.
El actual camino del Faro del Albir no fue construido hasta el año 1961. Ya en el año 2011, el faro fue sometido a obras de restauración y, desde entonces, se utiliza como centro de interpretación del parque natural de la Serra Gelada.
La ruta es absolutamente tranquila y sin ninguna posibilidad de perderse si no se deja la carretera. Durante el camino encontraremos varios miradores, desde donde podemos observar la espectacular bahía de Altea enmarcada por el Puig Campana (a la izquierda), el monte Ponoig, la sierra de Bérnia, el morro de Toix y el peñón de Ifach (a la derecha), entre otras sierras y montañas.
Muy cerca del Faro del Albir, pero a menor altitud, encontramos unas antiguas minas de ocre (hierro mezclado con arcilla), a las que podemos llegar descendiendo por una senda. La explotación de estas minas se llevó a cabo, de forma artesanal, hasta la primera mitad del siglo XX. Los restos que observamos en la actualidad corresponden a la vivienda del capataz, así como a los pilares que, tiempo atrás, sostenían los raíles por cuyo trazado descendían las vagonetas cargadas de ocre hasta la orilla del mar Mediterráneo, donde el mineral era cargado en barcazas. Se cree que los fenicios, y posteriormente los romanos, ya extrajeron ocre de este rincón de la Serra Gelada, situado a tan solo unos pasos del Faro del Albir...